ES Source phrase
Translation EN

examples

  • — La calle Miraflores… Por allí… A cuatro o cinco manzanas… Toda la calle es de putas, pero me han recomendado la «Casa de la Húngara»… Parece que es la única en la que no se cogen purgaciones…Echaron a andar sin prisas y mientras ascendían por la ancha plaza Candelaria, Damián Centeno, que observaba a las parejas que a aquellas horas de la tarde tomaban un refresco en la Terraza del Cafe Cuatro Naciones, inquirió de improviso:— ¿Te has acostado alguna vez con una mujer que no sea puta?
  • También en la ventana de la casa de Cartagena mientras se abrazaban semidesnudos, las bombas iluminaban la plaza y la artillería antiaérea acribillaba la oscuridad sobre el Arsenal.
  • Falcó había llegado cruzando con dificultad entre la multitud que, dispuesta a hacer el saludo fascista o el que exigieran las circunstancias, aguardaba el paso de las tropas hacia la plaza Mayor bajo los balcones adornados con banderas nacionales, carlistas y de Falange.
  • Los caballeros anduvieron a paso rápido por la calle principal, como les había dicho Lillith, y no se cruzaron con nadie hasta que llegaron a la plaza central.
  • Un draconiano envió un mensajero a buscarlo y le dijo a Kitiara que Fewmaster debía de estar perfeccionando su destreza con el arco en el campo de tiro o dirigiendo la instrucción de soldados en la plaza de armas.
  • Hicieron varias llamadas telefónicas y al fin un VIP desconocido le cedió su plaza a Annabelle.
  • Encaminaos de vuelta a la plaza central, por donde vinisteis.
  • Al verlo acercarse dejó el vaso y se puso en pie sin dar muestras de reconocerlo, cruzando la plaza con aquel peculiar movimiento de brazos que parecía impulsar la masa de su cuerpo.
  • Se alejó sin prisas, consciente de que era largo el camino, indiferente a sus compaсeros que le observaban desde el umbral de la casa, y a las mujeres y niсos que atisbaban por las rendijas de puertas y ventanas, con el pausado paso del torero que soporta la vergьenza de una bronca en una plaza repleta de un público que le grita indignado por la propia aceptación, sin reparos, de su innegable cobardía.
  • Quedaba una plaza libre.
  • En consecuencia, Kitiara supo que los draconianos no habían enviado ningún mensajero ni a la plaza de armas ni al campo de tiro, sino que lo habían mandado a La Zapatilla Roja, una de las casas de lenocinio de peor reputación de Haven.

poquer pensionist mamaluco corja tanzbars aménité grelotter saqueador baaien abobada